martes, 5 de enero de 2010

La ignorancia peligrosa

Hace algunos años, se decía que la cultura general de un periodista era un océano de conocimientos de un centímetro de profundidad. Las cosas han cambiado y ya no es océano, sino charco. Eso sí, la profundidad se mantiene.
¿Estaría usted tranquilo si su dentista no tuviera dos dientes del mismo color? Pues piense entonces en lo peligroso que es el que la persona que lo informa no esté informada.
Desgraciadamente, en Costa Rica, el periodismo ha dejado de ser una profesión seria. Se tardaron muchos años en perder la credibilidad y el profesionalismo y, por tanto, es de esperar que también se tarden muchos años en recuperarse.
Hoy los periodistas están tan ocupados jugando a la celebridad (caritativa o pachanguera) que no se toman la molestia ni de verificar datos. Aquí van tres botones de muestra: la semana pasada afirmaron en La Nación, que Elizabeth, la actual reina de Inglaterra, es la monarca inglesa con más años en el cargo. Lo cual no es cierto, ya que dicho record lo tiene la reina Victoria. Cuando don Tony Pacheco fue electo presidente de la Asamblea Legislativa, afirmaron que nunca antes alguien había estado en la presidencia del congreso tantos años. Lo cual es falso, porque don Arturo Volio Jiménez fue casi el Presidente permanente del Congreso en las décadas de los 20 y 30 del siglo pasado. Y cuando eligeron a Evo Morales presidente de Bolivia, declararon que era la primera vez que había un presidente indígena en América Latina, cuando el primer presidente indígena fue ni más ni menos que Benito Juárez.
Claro, la reina Victoria, don Arturo Volio Jiménez y Benito Juárez tal vez formen parte de la historia antigua para un periodista contemporáneo.
Como dijo Mark Twain, el problema no es lo que ignoramos, sino lo que estamos seguros de saber y es falso.

2 comentarios:

  1. Como siempre Carlos un pofundo estudio de la ambiguedad humana y como dijo Confucio "Mejor que el hombre que sabe lo que es justo es el hombre que ama lo justo."
    Excelente aporte y que viva la humanidad.

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  2. Excelente, Carlos! Ponés el dedo en la llaga.

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